El Balasto, o balastro, que de ambas maneras se le conoce, es, según el Diccionario de la Real academia de lengua española, "la capa de grava o de piedra machacada, que se tiende sobre
la explanación de los ferrocarriles para asentar y sujetar sobre ella
las traviesas" (sobre las cuales, a su vez, se fijan los raíles del tren).
Pero dejando de lado estos tecnicismos, lo cierto es que siempre me han gustado los trenes, y viajar en ellos, y siempre que he podido, he sido usuario habitual, ya que me encanta disfrutar del paisaje que pasa por la ventanilla, mientras piensas en tus cosas.
Y viajando, viajando, y pensando, pensando, un día pensé en peregrinar a Santiago de Compostela en trenes de cercanías, desde la ciudad en la que vivo (y que para los malpensados diré, que está a unos 900 Km de Santiago).
Y en esos preparativos estoy.
